Oración de alabanza y adoración a la Virgen María Madre de Dios

Hoy vamos a enseñaros unas oraciones para alabar a la virgen maría madre de dios

Oh Virgen María, bendecida sois Vos por el Señor Dios Altísimo entre todas las mujeres de la tierra. Vosotros sois la gloria de Jerusalén, Vos la alegría de Israel, Vos el honor de nuestro pueblo.

Salve, oh Virgen, honor de nuestra tierra, a quien rendimos un culto de piedad y veneración, a quien llamamos con el bello nombre de Aparecida.

¿Quién podrá contar, oh dulce Madre, cuántas gracias, durante tantos años, vosotros nos dispensáis , compadecida de nuestros males?

Quisimos ceñir vuestra cabeza sagrada con una corona de oro que os es debida por tantos títulos

Cuando erguimos al cielo nuestras manos suplicantes, oí clemente nuestros ruegos, oh Virgo; conservad nuestras almas alejadas de la culpa, y, por fin, nos conduce al cielo.Oración de alabanza y adoración a la Virgen María Madre de Dios

Salvación, honor y poder aquel que Uno y Trino, en los fulgores de su trono celestial, gobierna y rige todo el universo. Amén.

  1. Vuestra Inmaculada Concepción, oh Virgen Madre de Dios.
  2. Anunció la alegría al mundo entero.

Oremos, Dios, que por medio de la Madre Inmaculada de Vuestro Hijo, has multiplicado los dones de tu gracia en favor de nosotros, vuestros siervos, concedednos propicio que, celebrando en la tierra las alabanzas de la misma Virgen por sus maternas preces, premio eterno del cielo. Por el mismo Nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

Oración de alabanza virgen de la misericordia

Oh Madre de piedad, Virgen sacrosanta, he aquí a vuestros pies el traidor, que en pagando con ingratitud las mercedes, por tu intercesión recibida de Dios, ha sido infiel a vos ya Él. Pero, señora, vos sabéis que mi infidelidad no quita, sino que aumenta mi confianza en vosotros.

Pues veo que mi miseria hace crecer vuestra compasión hacia mí. Muestre, pues, María, que sois llena de liberalidad y de misericordia hacia este pecador, así como lo sois para con todos los que os invocan.

Basta que me miren y tengáis compasión de mí. Si tu corazón se compadece, ¿qué puedo temer? no; no temo nada. No temo mis pecados, porque puedes remediar el mal que hice. No temo a los demonios, porque vosotros sois más poderosa que el infierno todo. no; no temo a vuestro Hijo, justamente enojado contra mí, porque una sola palabra vuestra lo aplacará.

Sólo temo por mi negligencia que me lleve a dejar de recomendarme a vos en mis tentaciones y por eso me pierda. Pero esto es lo que hoy os prometo, que quiero recurrir siempre a vos. Ayúdame a ejecutarlo. ¡Ved qué bella ocasión tenéis que satisfacer vuestro deseo de socorrer a un miserable, cuál soy!

Oh Madre de Dios, tengo una gran confianza en vos. ¡De ti espero la gracia de llorar como debo mis pecados! Y de vosotros espero la fortaleza para no volver a caer en ellos. Si estoy enfermo, vosotros, oh ayuda celestial, puedes valerme. Si mis culpas me hicieron débil, tu socorro me hará valiente.

 

Oh María, todo espero de vosotros, porque podéis todo junto a Dios. Amén

Oración de alabanza y amor filial a María

Oh Reina, que, por vuestra amabilidad y por favores, aferran los corazones de vuestros siervos, arrebate también mi corazón que os desea amar ardientemente. Oh Madre santísima, por la pureza, santidad y belleza de tu alma, has movido al mismo Dios a amarte ya descender del cielo a tu seno virginal; y yo debería vivir sin amarte? No, os diré como San Juan Berchmans, vuestro dilecto hijo: No descansaré mientras no haya alcanzado un amor tierno y filial para con mi Madre María.

No descansaré mientras no haya alcanzado un amor, sino un amor constante y ardiente para con vosotros, tierna Madre, que tan tiernamente me amaste cuando yo con ingratitud os volvía la espalda.

¿Qué sería de mí, oh María, si me hubieras amado y tan misericordiosa no hubieras sido para mí? Ya que me amaste cuando yo no te amaba, cuanto más no puedo esperar de tu bondad ahora que te amo.

Si bien Madre, os amo y quisiera tener lengua que os alababa por mil otras, para anunciar a todos los hombres su grandeza, vuestra santidad, vuestra misericordia y amor para con vuestros devotos siervos.

Si poseía riquezas, emplearía todas en honor vuestra, si hubiera súbditos inflamaría a todos de amor para con vosotros. Sí, quisiera por ti sacrificar mi propia vida.

Te amo, pues, mi tierna Madre; pero temo no amarte cómo debo, pues que oigo decir: “el amor iguala a los amantes” y tan desigual soy yo a vosotros.

¡Vos tan pura y yo tan impuro, vosotros tan humilde y yo tan soberbio, vosotros tan santa y yo tan lleno de pecados! Es por eso que me habéis de socorrer, oh María; debéis hacerme semejante a Vos porque me amas. Tendéis el poder de transformar los corazones, tomad pues el mío y transforme.

Haced que el mundo vea vuestro poder para con los que os aman.

Hazme santo y digno hijo tuyo. Amén.

Oración de alabanza a la más que digna Madre de Dios de San Alfonso de Ligorio

Madre dignísima de mi Dios, y Soberana mía, María, viéndome tan despreciable y cargado de pecados, no debía tener la osadía de llegarme a vosotros y llamaros mi Madre.

 No quiero, sin embargo, que mis miserias me priven del consuelo y de la confianza que siento, dándoles este dulce nombre.

La verdad es que merezco me rechaces, pero os pido considere lo que hizo y sufrió por mí a vuestro Hijo Jesús. Después recházame si así lo quieres. Soy miserable pecador, más que los demás ultraje la majestad divina.

¡Ay! El mal está hecho; a vosotros que lo podéis remediar imploro ahora: Ven en mi socorro, mi Madre. No me alegue que no os es posible ayudarme, porque sé que sois omnipotente y de vuestro Dios conseguís todo lo que queréis. Si me contestas que no queréis socorrerme, decid al menos a quien debo dirigirme para ser consolado en el exceso de mi angustia.

Apadrinándome con San Anselmo, me atrevo a decir a vosotros ya vuestro divino Hijo: O apiadaos de mí, dulcísimo Redentor mío, perdonándome, y vosotros, también, mi Madre, intercediendo en mi favor; o, muéstrame a quien debo recurrir, que sea más poderoso que vosotros, y en quien yo pueda confiar más. Pero no;

Vosotros, Jesús, sois mi Padre; y vosotros, María, sois mi Madre.

Vosotros amáis hasta los más miserables y vais en busca de ellos para salvarlos. Yo soy un reo del infierno, el más indigno de todos. Pero no es necesario ir a mi búsqueda, ni yo pretendo que lo hagas.

 Me presento espontáneamente a vosotros, con esperanza segura de que no me habéis de desamparar. Aquí estoy a vuestros pies, mi Jesús, perdóname. María, mi Madre, socorredme.

Oración de alabanza de los primeros cristianos a Nuestra Señora

San Cirilo de Alejandría nos dejó la más célebre alabanza mariana de la Antigüedad

San Cirilo de Alejandría, al final del Concilio de Éfeso en el año 431 (que proclamó la maternidad divina de María), nos dejó el más célebre elogio Mariano de la Antigüedad:

“Te Saludamos a Ti, oh María, Madre de Dios, 
tesoro venerable de la tierra entera, 
lámpara inextinguible, la virginidad de la corona, 
el cetro de verdadera doctrina, templo indestructible, 
morada de la Uno que ningún lugar puede contener, 
Madre y Virgen, a través  del santo Evangelio 
se llama bendita lo que viene en el nombre del Señor.

Te saludamos, oh María, que trajo en su virginal vientre a uno que es inmenso e infinito. 
Por ti, la Santa Trinidad es glorificada y adorada. 
Por ti, la cruz preciosa es adorada en todo el mundo. 
Por Ti, el Cielo se regocija. 
Por Ti, se alegran los ángeles y los Arcángeles. 
Por ti, el diablo tentador fue precipitado en el infierno. 
Para usted, la criatura de la humanidad, sujeta a la locura de la idolatría, 
llega a conocer la verdad. 
Por ti, el santo bautismo purifica a los que creen. 
Por ti, nos viene el aceite de la alegría. 
Por ti, los pueblos son conducidos a la penitencia.

Reza estas oraciones de alabanza y adoración a nuestra señora la virgen con devoción  y ella intercederá ante su hijo por tí,no lo dudes.Bendiciones para todos.

video ALABANZAS A LA VIRGEN MARIA

 

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